Columna de Opinion


Retos de la Educación Superior en la Región Centro Occidente, Michoacán. México

Indudablemente que este título pudiera aplicarse con mucha mayor razón a un foro, congreso o encuentro de educadores, rectores, académicos que se desenvuelven en el ámbito de la educación superior para que a través de un dialogo plural y profundo podamos juntos vislumbrar objetivos comunes que nos permiten orientarnos hacia un rumbo compartido. Ahí está la idea.

Nuestra Región registra problemáticas propias de la cultura de la modernidad y el capitalismo voraz; desigualdad social, injusta distribución de la riqueza, pobreza, migración la país del norte, delincuencia organizada que toma como carne de cañón a los jóvenes, entre otros.

Según datos del INEGI del año 2011 en Michoacán:

El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más es de 7.4, lo que equivale a poco más de primer año de secundaria.

De cada 100 personas de 15 años y más…

10.7 no tienen ningún grado de escolaridad.

61.8 tienen la educación básica terminada.

00.4 cuentan con una carrera técnica o comercial con primaria terminada.

14.8 finalizaron la educación media superior.

11.8 concluyeron la educación superior.

00.5 no especificado.[1]

Estas cifras nos muestran la grave problemática que tenemos en la educación en Michoacán, y con ello grandes retos.

Como Institución universitaria particular y 35 años de labor educativa y atendiendo a nuestra Identidad Católica y raíces espirituales, y conforme al análisis del entorno, planteamos aspectos con los cuales estamos comprometidos e iluminan nuestra labor y que se convierten en retos para todos.

1.- La formación integral de la comunidad universitaria.

Este reto enlaza tanto las necesidades del entorno como la naturaleza misma de la universidad. Esta tiene por vocación desde su fundación, la reflexión y el análisis más profundo del ser humano, de la persona. La universidad nació fundamentalmente humanista y hoy las universidades hemos de volver a un humanismo sólido, profundo e integral que abarque todas las dimensiones de la persona, la fe, la inteligencia, la voluntad, la corporeidad, la sociabilidad... Para que alejados de la sola instrucción formar personas cultivadas en todos los ámbitos de su ser. ¿Acaso el entorno no demanda profesionistas que unan su calidad académica con virtudes y valores morales y religiosos, como el amor al prójimo, el espíritu de servicio, la honestidad, la justicia, el respeto a la vida y a la dignidad humana?.

El humanismo genuino no puede darse sino en una visión completa y trascendente de la persona humana, negar los aspectos espirituales y quedarnos con sólo lo palpable y tangible del ser humano ha producido esta situación de desprecio a la vida humana y a la dignidad de la persona que desemboca en varios de los males sociales que vivimos: asesinato, robo, explotación sexual, secuestro y demás. Formar personas integralmente es reconocer el valor intrínseco de cada ser humano, que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

2.- Liderazgo Social orientado al bien común.

La universidad no es una torre de marfil que desconoce o no atiende las necesidades sociales. El egoísmo consumista o academicista nos impide ver la realidad social con toda su crudeza, y entonces egresamos profesionistas que únicamente ven su profesión como una posibilidad de bienestar personal y no como una oportunidad de servicio. La sociedad está cansada de falsos líderes que solo buscan su bien propio y no la promoción y desarrollo pleno de la comunidad humana.

El liderazgo que nos demanda el momento presente exige humildad, generosidad y sobre todo generar desde cualquier empresa o agrupación, condiciones, bienes, servicios que ayuden al desarrollo armónico y pleno de la persona.

La reconstrucción social exige líderes del bien común, políticos, educadores, padres de familia, empresarios, profesionistas… y es en la universidad donde debemos estarlos formando.

3.- Producción y proyección de la cultura.

Las universidades están llamadas a recoger, enriquecer y proyectar la cultura humana en todos los ámbitos del quehacer humano, religioso, filosófico, ético, artístico, deportivo, técnico, ya que todo refleja a la persona y la mejora.

Abrir las conciencias de los profesionistas a toda la problemática y aportaciones del ser humano, interesarlos en los aspectos más importantes como el respeto a la vida y la dignidad humana, el matrimonio y la familia, las cuestiones de bioética, el asunto de las reformas políticas y económicas, etc.

La cultura en todos sus ámbitos debe llenar la vida universitaria en todos sus aspectos, sin ello la formación y visión de los profesionistas queda cercenada y su aportación a la vida social es incompleta.

Seamos fieles las universidades e instituciones de educación superior a nuestra vocación de formar a la persona en la cultura humana.

Autor: oducal
Fuente: Instituto Nacional de Estadistica y Geografía (INEGI). Panorama Sociodemográfico de México, 2011.